sábado, 19 de abril de 2008

Simplificando las cosas

Desde la ventana se observa un cálido paisaje típico de un sábado por la tarde, con todas las preocupaciones en mente, la gente desaparece, las calles se vacían. Y eso no ayuda a sentirse acompañado. Pasa por el fondo, se cuela entre las nubes, un avión que de bien seguro está harto de todo esto y tiene al menos más valor que yo. Imagino que todo el mundo debe tener momentos así, no siempre se puede pretender ser quien no eres. Tanta buena cara ensayada a mi me pone enfermo y, sin embargo, es lo que más me haría falta en este momento.

La tomo de la mano, está más bien fría. La cubro con un jersey, intentando no despertarla. Su casa es más bien acogedora, no es que tenga una decoración que a mi me vuelva loco, sin embargo es fiel a su estilo, o al menos eso creo por lo poco que la conozco. Hay fotos por todas partes, sus hermanos, sus abuelos, su padre, su madre, su hija, su marido… No obstante ella no aparece en ninguna.

Despierta, o al menos eso creo, me pregunta la hora y sin escuchar se da media vuelta y sigue soñando, lógicamente me ha confundido. Me pregunto qué estará soñando. En qué momento me habrá tocado meterme en el cuerpo de policía. Dentro de poco deberé despertarla, notificarle que su marido y su hija han fallecido en el accidente, calmarla, llevarla dondequiera que esté su familia e irme a casa con el deber cumplido. Es demasiado temprano, cuando despierte su vida cambiará por completo, mejor dejarla disfrutar un poco más de la antigua. Sonríe, duerme a pierna suelta y se enfunda entre las mantas. En poco menos de unas horas no dormirá, no comerá, no hablará, no vivirá y desde luego, sea lo que sea lo que está soñando no se cumplirá.

Me levanto, doy vueltas por la habitación, cae el sol. Me adentro en una habitación llena de trofeos, juegos de mesa, cartas llenas de facturas, ropa mal doblada y una gran estantería con libros. Me hace especialmente gracia un juego de mesa el cual jugaba con mi hijo, el ¿Quién es quién?. Recuerdo que solía decirle que en la vida no hay cosa más importante que saber quien es quien, quien es el que te va a proteger y quien el que te hará daño, tal vez debería habérselo dicho más veces.

Se me pone la piel de gallina, cae sobre mi una enorme sensación de inquietud cuando oigo que se ha levantado. Se asusta al verme, se le pasa al ver el traje de policía y se asusta de nuevo, esta vez con razón. Pregunta si ha pasado algo, le digo que tome asiento y ella obedece. Hago mal introduciéndola un poco en situación, ella saca sus propias conclusiones y echa a llorar, y hago peor dándole esperanzas, se me va de las manos. Ella lo soluciona rápido preguntándome si han fallecido, así que no me queda otra que destapar las cartas de golpe. Pierdo la partida y lo peor es que no hay ganador.

Un conductor novel se había salido un poco de la línea en un despiste en medio de la carretera nacional, el coche de su marido daba un volantazo y ambos ocupantes del coche morían mientras ella soñaba con algo que aún me reconcomía. Diez minutos más tarde ella seguía en el sofá echada, con los ojos cristalinos y yo esperando órdenes. Se disculpa y con apenas un hilo de voz me ofrece algo para beber. Admirable, yo en jaque, no se ni que decir ni que hacer y ella se preocupa por los modales, ¿cuándo dejé de madurar?.

Por fin rompe el silencio tras media hora más de ausencia, no para pedirme que la lleve a ningún sitio, ni para saber más de lo sucedido, ni para ofrecerme algo para comer. Ojala me hubiese pedido que la llevara a algún sitio. No tenía fuerzas ni valor cristiano para suicidarse, sin embargo quería que yo acabase con su vida. Según ella, uno nace sin motivos para vivir y se los construye según vive, irónico. Contra eso nadie podía contradecirla, y menos yo que en los diez años posteriores a la muerte de mi hijo era poco menos que un espectro sin vida, sin alma, sin motivo.

Siento que mi vida vale algo desde que hice lo que hice, y pienso que ojala yo también hubiese escogido ese camino. Yo, sigo aquí en mi celda, escribiendo estas cartas para un destinatario desconocido, y es que en el ¿quién es quién? el que escoge mal acaba perdiendo.


LiTuS_IV’08

martes, 15 de abril de 2008

Mirada abajo y ¡Viva España! (15/4/08)

Viva, viva y viva, o no!. Que bella palabra, incluso te da ánimos aunque parezca que todo se derrumbe. Y es que con este calor se trasvasan agua hasta las hormigas. La parodia nacional del momento, si es que las cosas si no van, no van. Si, es mejor que algunas se vayan la verdad, pero no a cualquier precio, a ver si se pensaran que somos idiotas!

En fin, siempre quedará la cultura en este, nuestro pequeño país/mundo de orgullosos incompetentes y *PIIII*. Luego dirán que no sabemos como actuar en ciertas ocasiones, si es que se nos ha deseducado así.

Y punto, menos mal que aún queda uno.


domingo, 6 de abril de 2008

El primer suspiro

Para Natalia

- ¿Que qué recuerdo? ... Muchas cosas, pero aunque quiera no logro olvidarme del final. Lo que mas tengo en mente son... sus ultimas palabras, el tacto en mi pelo, largas tardes en el hospital, el silencio incómodo en la cena de navidad, el último suspiro de vida..., los intentos de lucha sobrehumanos, el silencio que provocó el vacío de su respiración, la enfermedad que cerró sus ojos, el despertar que nunca llegó... – arranqué a llorar, no era un buen momento para hablar de eso. –

- Ven, dame un abrazo...

Me hundí en su jersey y formé allí todo un mar de lágrimas. Deseaba que ese abrazo no terminara nunca, él tan solo hacia que mirar por encima de mi cabeza apretándome suavemente contra su pecho. Toda la brecha que había dejado mi dolor tan sólo podía llenarse con algo así.

- ¿Dónde has estado todo este tiempo? – dije sin apartar siquiera la cara –

- Lo siento, no pude afrontar la realidad... pensé que sería mejor para ti.

- Pero yo siempre te he necesitado...

- Perdóname...

Dentro del pensamiento corrían historias que parecían olvidadas, un pasado inexistente que terminó. Había algo en mí que no acababa de entender las cosas y me daba miedo perder lo poco que tenía. El pánico me hubiese rodeado en esa oscuridad si no hubiese sido por el calor de sus brazos y la fuerza de su abrazo. Era la primera vez que lo veía, no sé dónde se había metido en estos dos años pero ya me daba igual, su presencia me ayudó a superar todo aquello por un instante.

La puerta se empezó a abrir y él me separó de su pecho para cogerme la cara con sus manos y decirme algo que sonaría a despedida apresurada:

- Mírame Beth, hazlo porqué sé muy bien que cuando te digo eso intentas disimular; date cuenta de que no verás lágrimas en mis ojos, así que tu no tendrías porque tenerlas, más cerca me pilló a mi. Algo murió ese día, pero ya ves como es algo que nunca acaba. En una vida ya te perdí y no te pienso perder ahora, seguiré aquí. Y ahora sécate esos ojos y vuelve al trabajo.. vuelva al trabajo.. vuelva al trabajo..

...

- ¿Me oye? Aquí no contratamos a la gente para que duerma, ya van dos veces esta semana.

- Lo siento señor, no volverá a ocurrir.

Regresé al trabajo. Dos años pasan muy lentos, pero la vida sigue en un mismo sentido, no lo ha perdido para nada. Así que mientras ordenaba esos papeles recordaba sus palabras, y esbozando una pequeña sonrisa, la que a él tanto le gustaba, susurré para mis adentros:

- Espérame despierto, te veo esta noche.

En el recuerdo está la eternidad.


Barcelona, Otoño del 2005 LiTuS_IV

martes, 1 de abril de 2008

Mi mes de Abril

Por fin, después de todo el sufrimiento y la espera incluso creí que nunca llegaría a nosotros el mes de abril. En estos 30 días llegará la suerte y el empuje que no te ha dado ninguno de tus esfuerzos, la gente se dará cuenta de que ser unos capullos llega a aburrir. Sabina nos cantará una vez se acabe el mes, aun así nos habrá dado las suficientes fuerzas para seguir.



Lloverá, leerás, compartirás, serás menos inhumano. Pero sobretodo tendrás esa sensación de que lo malo lentamente se va. Por fin puedo sacar el corazón del cajón:

Pronto más relatos, o no.


sábado, 8 de marzo de 2008

No he vuelto

En una travesura, he decidido tomarme 2 horas de mi vida para dejar el estudio y ver una película. Y qué película, Sweeney Todd. Creía que nada podría quitarle a un viernes la emoción que me da el capítulo de Lost, pero no ha sido así. Por muy simple que se narre la historia, por muy desagradable que pueda parecer, por mucha lírica que pueda haber, hay que reconocer que hay mucha línea detrás de esta obra. Depp como siempre hace las delícias de Burton.



Que bueno es eso de poder saborear la venganza, que bueno el momento en que con ya todo perdido miramos a la sociedad con un dulce hedor a victoria, con menosprecio. Como el vencedor mira al vencido. Una vez se libera uno de sus cadenas no hay quien le convenza para que vuelva a atarse. No hay nada como ser diferente.

Y yo, sigo a lo mio, atado.